Prolífica semana. Empezamos con maquillaje

El fin de semana pasado sufrí lo mío. Bueno, no, en el fondo me he entretenido un montón y he hecho muchas cositas que van a dar para varias entradas, pero he potingueado como nunca. Mil encargos, mil compromisos y mil necesidades propias, que los exámenes, las prácticas y sobre todo, la pereza, me han hecho procrastinar. Que si la barrita de masaje para papá, que si la cremita para la keratosis pilari y el limpiador de carbón para el churri, que si la crema de noche que a una servidora se le acababa, que si el bálsamo aquel que me quedó excesivamente duro y tenía que corregir… Pero como no, lo que no me era imprescindible, el maquillaje, es lo que más trabajo me dio. Mortero en mano, me pasé todas las mañanas ensayando mi mezcla de pigmentos, hasta el punto de apenas  no dormir por la noche de las agujetas de las muñecas. Con toda la intención de ser rigurosa, iba pesando poco a poco los ingredientes… hasta que me desesperé y empecé a mezclar pigmentos a cucharadas, por pura intuición. En un primer momento fui mezclando marrón y amarillo  con una base neutra, pero quedaba un tono color marrón palo que ni se acercaba a la realidad… hasta que se me ocurrió la genial idea de añadir un poco de óxido rojo. De esta manera, separé la mitad de esta mezcla y añadí una buena cantidad de óxido rojo… pero se me fue la mano y me quedó color dorito. En resumen, que acabé usando parte del marrón palo para convertir el dorito en un blush terracotta y el dorito para convertir el marrón palo en una base de exactamente de mi tono.

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En resumen, he aprendido que teniendo piel cetrina, hay que jugar sobre todo con amarillo y rojo,  dejando el pigmento marrón y, si acaso, el negro, para oscurecer. Al fin y al cabo buscamos un tono amarillento-anaranjado pero no demasiado. El meter la pata al principio también me ha servido para deducir el color de un tono más rosado: hay que darle menos importancia al amarillo y más al marrón en comparación que cuando formulamos para piel cetrina o morena. La oscuridad la corregiremos con óxido negro o dióxido de titanio.

Os dejo mi base de polvos. Es un tuneado de la que en su momento hizo mame, de yerbolandia, para fijar las BB cream (¡¡¡muchas gracias!!!). Me gusta bastante, deja una buena adherencia y cobertura pero muy natural si aciertas con tu tono

  • 6 g estereato de magnesio
  • 6 g de carbonato de calcio
  • 8 g caolín
  • 1 g alantoína
  • 7 g óxido de zinc
  • 10 g  microesferas de sílice

Uso 25 g de esta mezcla para aproximadamente 5 g de pigmentos (dióxido de titanio+ óxidos de hierro hasta dar con vuestro tono), aunque eso es pura teoría, porque en la práctica he ido haciendo muchas correcciones y probando simultáneamente en mi piel.

El resultado ha sido una BB cream, cuya receta colgaré si noto buenos resultados en mi piel a medio plazo, un blush terracotta y una mineral foundation en forma de polvos sueltos; a esta última le añadí aceite esencial de naranja que me encanta y no me preocupa que sea fotosensibilizante ya que el óxido de zinc da una buena protección solar, (¡en esta receta, junto con el dióxido de titanio añadido, da un SPF de más de 20!) El blush no lo he aromatizado ya que es muy regalable y personalizable, y preferiría echar el aceite esencial favorito de cada destinatario.

Me despido dejando pruebas gráficas de mi delito. Un abrazo.

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Blush (polvos) y base mineral (brocha)

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