Protector solar y after sun

En este  escueto post os traigo dos indispensables para el verano muy sencillos y rápidos de hacer a base de aceites y mantecas, para que no tengáis que tirar la casa por la ventana haciendo emulsiones: un protector solar y un after sun. Yo desde luego, tenía mucho calor y pocas ganas de liarla en la cocina, así que me decanté por algo fácil.

En primer lugar, vamos a hacer un protector solar con un mínimo de 30 spf. El principal responsable de la protección solar es el óxido de zinc, que otoga un spf dosis efecto (de aproximadamente 1 spf por gramo).

La protección solar de la que es responsable el óxido de zinc esd de tipo físico. Otro protector físico es el dióxido de titanio, que tiene la pega de dejar “efecto máscara” se puede usar en protetores solares para animales ya que no es tóxico para ellos como el óxido de zinc. Los protectores convencionales tienen un factor de protector solar de tipo químico,  como las benzofenonas, canfenos y coumarinas, aun ser considerados por la Unión Europea como ingredientes seguros a las dosis autorizadas, también están clasificadas como disruptores endocrinos. Considero que la información, incluso en ámbito científico, es bastante contradictoria, pero por eso prefiero elegir los principios activos no sujetos a controversia y con los que no es posible tener “accidentes de laboratorio caseros”.

El óxido de zinc se ve potenciado en esta receta por el aceite de coco (spf 4), la manteca de karité (6) y el macerado de zanahoria en aceite de sésamo (spf 4).Este último macerado tiene además un 0,5% de coenzima Q10, lo que resulta una bomba antioxidante (ideal para una exposición a los rayos ultravioleta) junto con el betacaroteno de la zanahoria, que además ayudrá a fijar el color. Como aromas, he elegido aceite esencial de pomelo sin furocumarinas y  aceite esencial de salvia, que se llevan fenomenal con el aroma a coco que asoma del aceite. Para realizarlo, basta con poner los ingredientes al baño maría, verterlos sobre el óxido de zinc y remover con un palito para que no sedimente.

 

 

El after-sun es más sencillito todavía y se basa en una selección de aceites reparadores, hidratantes, calmante y antioxidantes. El aceite de cáñamo es antiinflamatorio y reparador, mientras que el aceite de coco es muy nutritivo, antiinflamatorio y antiséptico. Los macerados de caléndula y manzanilla en aceite de girasol los he incluido por sus propiedades antiinflamatorias, calmantes e hidratantes. He añadido también un poco del macerado de zanahoria en aceite de sésamo, por sus virtudes antioxidantes y para fijar el color. En cuanto a los aceites esenciales, he buscado unos que no sean fotosensibilizantes por si acaso lo quiero usar para hidratar mi piel a media tarde ahora que el sol se esconde tan tarde, y que le den sensación fresquita a la piel: pomelo, menta y palmarosa. Podéis poner lavanda simplemente, por su efecto antiinflamatorio; ¡como os guste más!

He mencionado mucho el aceite de coco en esta entrada… ¡Ya sabéis de que va el próximo post!

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