Aceite de coco: propiedades y usos

Hacía mucho que no hacía una entrada sobre propiedades y usos de un principio activo. Hoy le toca al aceite de coco virgen, básicamente por que el otro día pasando por ALDI los botes me miraban con cara de “cómprame”. Y es que es tan polivalente y útil y huele tan bien que me lo tuve que llevar.

El aceite de coco está compuesto fundamentalmente por grasas laúricas y mirísticas. Desde hace un tiempo se ha puesto muy de moda como “superalimento”. Sin ánimo de ofender a nadie, y en base a mis estudios, puedo decir que el término superalimento peca de sensacionalista e induce a error al consumidor haciéndole pensar que el alimento en cuestión es una panacea, y nada más lejos de la realidad. En efecto, su peculiar composición le confiere unas propiedades antiinflamatorias y antisépticas únicas, además que  su relativamente alto porcentaje de ácidos grasos de cadena media hacen de él un aceite más fácil de quemar. Pero no olvidemos que sigue siendo una grasa saturada, tan saturada como la manteca de cerdo, así que su consumo siempre deberá ser cauto y enmarcarse en una dieta equilibrada. En alimentación por tanto, yo lo considero una alternativa vegana a la mantequilla mucho mejor que la margarina en cuyo proceso de fabricación se forman las malditas grasas trans; con lo cual que puede ser un genial ingrediente en galletas y repostería, confiriendo además un aroma único a los platos.

¿Una sugerencia? Yo preparo un helado mezclando tres plátanos congelados y troceados con una cucharada de aceite de coco y una taza de agua de coco en la thermomix durante 30 segundos a máxima velocidad, y luego vuelvo a meter en el congelador removiendo de vez en cuando para que no haga cristales. Mi teoría es que el paraíso sabe a eso.

En cosmética, el aceite de coco es hidratante, antiinflamatorio, antiséptico y nutritivo. Se trata de un aceite seco que no deja sensación grasa en la piel, aunque la nutre en profundidad. En un taller me preguntaron si el aciete de coco secaba la piel, y la respuesta es no. Bueno, al menos “en crudo”. Al saponificarlo, el aceite de coco da como resultado un jabón muy espumoso y limpiador pero a la vez muy secante, con lo que es preciso que los jabones con alto porcentaje de aceite de coco tengan asimismo un alto sobreengrasado.

Sin embargo, yo compré el tarro de aceite de coco virgen con la ilusión de usarlo “a lo bruto”. Así que después de hacer las dos recetillas que publiqué la semana pasada, el bote de aceite de coco ha pasado a ser uno más en mi baño, porque es útil y huele a rico. ¿Queréis saber que usos le doy yo?

  • Desmaquillante. Arrastra fenomenal el maquillaje más resistente y además, fortalece las pestañas.
  • Hidratación de la cara: podéis aplicarlo sobre la piel mojada a modo de hidratante facial. Yo como tengo la piel mixta-seca, en ocasiones las mejillas y las aletas de la nariz piden algo más de hidratación que soluciono con una gotina de aceite de coco.
  • Contorno de ojos: hidrata muy bien es delicada zona reduciendo as ojeras gracias a sus propiedades antiinflamatorias.
  • Para hidratar mi cuerpo. Con la piel mojada, me lo aplico por todo el cuerpo de manera uniforme con un suave masaje. Me encanta porque deja la piel perfumadita.
  • Tratamiento del cuero cabelludo. Si tienes el cuero cabelludo seco y descamaciones, te aliviará considerablemente el picor si te lo aplicas con un masaje.
  • Hidratar el pelo. El  aceite de coco penetra muy bien en el cabello dándole un brillo increíble. A mí me gusta echármelo antes el lavado ya que mi pelo es finito, pero los cabellos rizados y secos lo disfrutarán como acondicionador sin aclarado (basta con unas pocas gotas en el pelo mojado). De hecho, es uno de mis aceites favoritos para productos capilares.
  • Exfoliante labial. Mezclando el aceite de coco con azúcar moreno, se puede hacer un exfoliante labial buenísimo que dejándolo un rato tras frotar, los hidrata fenomenal sin dejar sensación pegajosa.
  • Hidratación de zonas muy secas y descamaciones como codos y talones. Basta con poner una considerable cantidad en las zonas a tratar  y dejar que se seque.
  • Tratamiento intensivo de los pies. En verano es normal tener los pies muy secos por las sandalias; yo recomiendo aplicar el aceite con los pies aún húmedos tras la ducha y poneros unos calcetines durante el tiempo que el calor os lo permita.
  • Para prevenir estrías, por sus propiedades hidratantes y nutritivas sobre la piel a la que otorga elasticidad.
  • Para hidratar las uñas y cutículas.
  • Como aceite de masaje. Su tacto seco hacen de él un aceite portador de elección para muchos. Además es que huele taaaaaaan bien…

¿Conocíais el aceite de coco? ¿Qué otros usos le dais? ¿Tenéis ganas de probarlo?

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3 pensamientos en “Aceite de coco: propiedades y usos

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